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Prehistoria de Villa Devoto
                                                                                                                                       Por Edgardo Oscar Tosi

El barrio de Villa Devoto oficializado por ordenanza de 1972 se ubica al oeste de la ciudad autónoma de Buenos Aires apoyado contra la avenida General Paz. Sus límites se extienden desde aquella avenida por Lope de Vega, Baigorria, Joaquín V. González, Francisco Beiró, San Martín y Campana.

Aunque ubicado en uno de los puntos mas altos de la Capital la presencia de un brazo del arroyo Medrano al norte y la proximidad del Vega al sur, moldean su superficie con ondulaciones y desniveles que en algunos sitios ocultan pequeñas barrancas que la rectificación y pavimentación de sus calles, no ha logrado disimular completamente.

Esa morfología del suelo en las cercanías de los arroyos permite adivinar la existencia desde antiguo de una fauna exuberante que se unía con un importante monte de talas que dará nombre al lugar por mas de dos siglo.

En 1605 Hernando Arias de Saavedra otorga a Cristóbal de Luque y Cobos, y a Domigo Griveo las suertes de cabezadas que iban desde la actual Avenida de los Constituyentes, por una legua de fondo, entre las actuales Beiró y Mosconi al primero, de Mosconi al oeste al segundo y de Beiró al este el último.

Mientras estas últimas formarán parte poco después de la gran chácara de los Jesuitas y serán fraccionadas al momento de la expulsión de éstos, las otras mantendrán una estructura compacta, llegando a mediados del siglo XIX a ser propiedad de Manuel Lynch desde Mosconi al norte y de Santiago Altube al sudeste. Dado que Beiró será el límite del partido de Flores, ambas fracciones formarán parte del partido de San Martín, habiéndolo sido anteriormente de San Isidro Labrador y de la Capellanía de los Santos Lugares. Su proximidad con los cuarteles del Restaurador hace posible que aquellas tierras cuando eran propiedad de la familia Gainza sirvieran como potrero de la caballada de Juan Manuel de Rosas.

La extensa fracción que iba de Constituyentes hasta Lope de Vega entre Mosconi y Beiró, principal protagonista de nuestra historia, fue adquirida por Santiago Altube al presbítero José Julián de Gainza el 2 de setiembre de 1852. La propiedad inalterada en sus límites hasta ese momento reducirá su superficie al ser enajenada poco después la fracción que iba de Lastra a Lope de Vega, límites que quedarán perfectamente delineados al solucionarse por acuerdo extra notarial un conflicto con su vecino Manuel Lynch. Santiago Altube, originario de la Villa de Oñate en el país vasco había llegado a Montevideo en 1842 dedicándose junto a sus hermanos a la elaboración de ladrillos, explotación que para 1848 traslada al barrio porteño de Balvanera. Su buena posición económica le permite en 1960 retornar a España, quedando al cuidado de su hermano menor Félix lo que ellos llamaban la “Chacra”.

Fallecían en Oñate, el 20 de junio de 1878 Santiago y 1886 su mujer dejando como únicos herederos a sus hijos Miguel y Nicanora. En 1882 había fallecido en “la Chacra” Félix, mudándose en ese momento la familia al campo “El Mirador” en Pilar. La Chacra explotada por medieros queda bajo la administración de su hijo Ignacio, mientras el Tambo Lechuza será explotado por Antonio José Máximo a quien todos llamaban Félix como al padre.

Para fines de 1888 arribaban a Buenos Aires, Miguel Altube y su cuñado José Antonio de Elorza. Llegaban con intención de exigir compensación de las empresas del ferrocarril Buenos Aires al Pacífico y del Tramway Rural que habían penetrado con sus vías en sus propiedades sin haber adquirido la tierra utilizada, pero principalmente los movía el deseo de vender “La Chacra”.

El Banco Inmobiliario, institución fundada el 16 de abril de 1888, abocada en esos momentos al relanzamiento frente a la nueva estación Palermo del Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico, del barrio de Villa Alvear recibirá de manos de ciertos intermediarios la propuesta de venta de una fracción de 200 hectáreas ubicadas en el Km. 10 de la nueva línea, que era el campo de los Altube.

El 14 de enero de 1889 Antonio Devoto presidente del Banco informa a sus pares que ha visitado el lugar y lo considera apropiado por lo que en esa fecha se resuelve la compra. El 25 de febrero se realiza la operación de venta que no incluye la fracción correspondiente al tambo Lechuza retenido por los Altube. Se abonan $ 400.000 al contado y cuatro semestres de igual monto. Ante el escribano Carlos de la Torre, firman por los herederos de Santiago Altube, Miguel Altube en su nombre y José Antonio de Elorza en nombre de su mujer. Lo hacen por el Banco Inmobiliario Antonio Devoto como presidente y Ernesto Dellacha como gerente. Los planos de mensura que acompañaban la operación estaban firmados por el Ingeniero Carlos María Morales, Jefe del departamento de Obras Publicas de la Municipalidad de la Capital.

Proyecto y Desarrollo.

El Banco Inmobiliario se movía dentro del campo de la especulación inmobiliaria apoyándose en un directorio de incuestionable solvencia económica y política. Antonio Devoto quien lo presidía había propiciado su formación siendo a su vez presidente y fundador del Banco de Italia y Río de la Plata, siendo miembro además de las sociedades Antonio .Devoto y Hnos, con almacenes mayorista y Devoto Hermanos, iniciadores del Mercado de Abasto Proveedor. En 1883 había sido contratado por la Nación para efectuar las obras de Salubridad de la Capital por un monto de ocho millones de pesos oro.

Ernesto Quesada era su vicepresidente. Concejal en esos momentos de la ciudad de Buenos Aires, era propietario de la empresa Tranviaria que servía al puerto de la Boca a la que también pertenecían Ernesto Badaraco y Eduardo Coll tesorero y vocal del directorio. Isaac Chavaría ministro del Interior y amigo personal del General Julio A. Roca habían sido como Manuel S. Aguirre, también vocal del directorio, presidentes de la Comisión de Obras de Salubridad. Por último completaban la nomina Vicente L. Casares, Juan Eduardo Clark y Luís A. Huergo. Fundador de La Martona y futuro primer presidente del Banco Nación el primero, concesionario inicial de la línea Buenos Aires al Pacífico el segundo y proyectista de la misma el tercero. Casares era amigo personal de Pellegrini siendo propuesto por éste en 1904 como candidato a presidente de la Nación.

Huergo había sido el primer ingeniero recibido en la Argentina y acababa de renunciar a la dirección del puerto de la Boca. Para aumentar su idoneidad el directorio nombraba como asesor al ingeniero arquitecto Juan Antonio Buschiazzo, quien había ocupado el cargo de Ingeniero Jefe de la Municipalidad durante la intendencia de Torcuato de Alvear.

Sobre la totalidad de la tierra de los Altube se proyecta con celeridad un pueblo que en homenaje al presidente de la institución es bautizado como Villa Devoto.

El 4 de abril de 1889 el Banco presentará dicho proyecto a consideración del Intendente Municipal Señor Guillermo Cranwell. Firmaba la memoria descriptiva el gerente Señor Dellacha y los planos respectivos los Ingenieros Carlos Buschiazzo y José Poggi.

El proyecto mostraba soluciones inteligentes y rasgos curiosos. La propiedad contaba previamente con tres diagonales no paralelas que la cruzaban, el Tramway Rural, el camino a San Martín y el Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico. Se adopta un diseño con diagonales y bulevares que había impuesto mundialmente la arquitectura francesa, utilizado por primera vez en nuestro país por Pedro Benoit en la Plata donde la actividad de Juan Antonio Buschiazzo había sido importante. Villa Devoto presentaba manzanas rectangulares no cuadradas como en aquel caso, lo que permitía un mayor dinamismo. La única plaza se ubicaba a igual distancia de ambas líneas férreas y las diagonales se orientaban entre caminos existentes. Se respetaban los conceptos más modernos de higiene urbana y se cedía gratuitamente la tierra necesaria para la formación de calles y avenidas, proponiéndose la rectificación del camino a San Martín. A las calles se les daban nombres de ciudades, americanas cuando corrían de norte a sur y europeas de oeste a este. Las avenidas eran de la Capital y Nacional y las diagonales Lincoln y Washington.

Mantenían sus direcciones concordantes con otras urbanizaciones existentes y el ancho era de 11,75 m en calles y 17,50 en avenidas. Todas las viviendas construidas sobre éstas últimas o sobre la plaza deberían dejar un frente de 5 m para jardines y adornarse con “verja de fierro” (sic). La plaza se llamaba Santa Rosa inspirado posiblemente en Rosa Viale esposa de Antonio Devoto. Aquel diseño muy elaborado alrededor de la plaza no se repetía más allá del Camino a San Martín donde una monótona repetición de manzanas disimulaba que buena parte de esta seguía en propiedad de los Altube.

El 13 de abril de 1889 el intendente Cramwell aprueba el proyecto ordenando la plantación de árboles en las calles de acuerdo con el pedido hecho por el Banco. Este a su vez solicitaba que los nuevos propietarios fueran exceptuados de los derechos de delineación que previa resolución de del Concejo Deliberante será rechazado el 12 de noviembre de 1889.

Tema desarrollado en la primera reunión del Taller de Historia 2006